El precio de los combustibles en Argentina volvió a registrar subas en los últimos días y consolida una tendencia alcista que se profundizó desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. En ese contexto, los valores en los surtidores acumulan incrementos que ya rondan el 10% en lo que va de marzo, con ajustes aplicados de forma progresiva.
Los datos surgen de relevamientos privados que muestran cómo el aumento del petróleo a nivel internacional impacta de manera directa en el mercado local. El barril de crudo superó los 100 dólares, lo que presiona los costos de refinación y distribución, y termina trasladándose al precio final que pagan los consumidores.
Este escenario se da en un contexto de microaumentos sostenidos. Esos ajustes parciales, implementados en las últimas semanas, llevan el incremento acumulado a valores cercanos al 10%, incluso antes de que termine el mes. A diferencia de otros períodos, las subas no se concentran en un solo movimiento, sino que se aplican en varias etapas.
En estaciones de servicio de las principales ciudades, el litro de nafta súper ya supera los $1.800, mientras que las versiones premium se ubican por encima de los $2.000. Esta dinámica refleja un traslado casi directo de los costos internacionales a los surtidores locales.
Especialistas advierten que el comportamiento del mercado energético global será determinante en las próximas semanas. Si el precio del petróleo se mantiene en niveles elevados, las petroleras podrían avanzar con nuevos ajustes para reducir la brecha entre los valores locales y los internacionales.
El impacto no se limita al sector energético. El aumento de los combustibles tiene efecto directo en la inflación, ya que encarece el transporte, la logística y, en consecuencia, los precios de bienes y servicios. En ese marco, economistas anticipan que el dato inflacionario de marzo podría reflejar parte de esta presión.
A nivel global, la suba del crudo responde a la incertidumbre generada por la tensión geopolítica en Medio Oriente, lo que genera volatilidad en la oferta y eleva los precios internacionales.
Con este panorama, el mercado local de combustibles continúa atado a variables externas, mientras los consumidores enfrentan un escenario de aumentos escalonados que, por ahora, no muestran señales de desaceleración.